DE COLONIAS A ORGANISMOS







Aunque no despierte interés mediático, un Boletín de Científicos Atómicos, entre los que hay más de quince premios Nobel, informa, en parámetros temporales (ahora creo que estamos a dos minutos del fin del mundo) del riesgo de auto exterminio que acecha a la humanidad. En la letra pequeña del último número se puede leer que el Editor del Garrotín ha rehusado participar en el foro porque los sabios desprecian el peligro de la lucha de clases, actividad con la que una pequeña parte de la humanidad se aprovecha del trabajo de la mayoría. Lo cual produce una asimetría que amenaza a la especie a pesar de que la élite intelectual no ve incongruente la coexistencia de vaticanos, y favelas, chabolas, basureros o guetos de pobreza por cuyos habitantes dice rezar la jerarquía religiosa al completo.
Hubo un periodo largo de tiempo, correspondiente a la Edad Media, durante el cual los intelectuales discutían solo de teología sin llegar a agotar el tema pese a beber de una sola fuente de información sin contrastar. La ciencia moderna propone más temas y más libertad de pensamiento, pero unas pocas líneas maestras se imponen a la hora de explicar los fenómenos que ocurren en el Universo. Entre ellas, la informática, la termodinámica, la física y la biología componen un conglomerado difícil de desdoblar. La genética molecular, por ejemplo, se rige por principios físicos y la evolución que, aparte de desmentir las verdades reveladas sigue las leyes de la termodinámica, también se expresa a través de las matemáticas que es el lenguaje de la ciencia.
Una cuestión de difícil encaje es lo que se podría denominar la fuerza de la vida, esa necesidad de ser que esconde la materia que se organizó hasta alcanzar capacidad de reflexión y esas otras potencias a las que ha llegado el hombre, como son amor, entendimiento, compasión, odio; los siete pecados capitales y las cuatro virtudes cardinales. La humanidad expresa desde que fue capaz de reflexionar y poner por escrito sus pensamientos, tendencias colectivas que aglutinan conductas. Una de tales simpatías que tampoco ha sido destacada como peligrosa por los Científicos Atómicos es la comodidad, actitud que creo supone el mayor peligro que nos acecha.
Es posible que lo que moviera al hombre a dispersarse por la Tierra fuera el agotamiento de recursos antes que la pasión por lo desconocido. La tesis es que lo que empujó al cazador recolector a colonizar nuevos territorios fue la basura que producía. Los animales territoriales procuran no hacer sus necesidades en el dormitorio (excepto las gallinas domésticas) mientras los nómadas las van dejando por el camino. El hombre es el animal que más residuos produce, es el gran generador de basura, por lo que abandonar territorios esquilmados es una necesidad higiénica y, como defiende nuestro Editor, una mala costumbre del capitalismo. La evolución y la termodinámica están ligadas a través de la basura. A más población más basura y más entropía. El gasto energético implicado en el reciclaje de deshechos no es utilizable para el crecimiento por lo que el mercado lo desprecia. La única manera de disminuir su producción sería invirtiendo en educación, pero ese capítulo es todavía más enojoso al capitalismo porque, aparte de limpiar el ambiente, produciría ciudadanos responsables capaces de pedir explicaciones. Como las élites económicas se mantienen en ambientes pulcros no les preocupa los sumideros de pobreza por los que dice rezar la curia.
La teoría del crecimiento que esgrime el capitalismo para acobardar a las masas, no se basa en datos científicos, sino que se guía por el instinto depredador de la especie que hasta el momento siempre ha encontrado fuentes de energía. Ahora parece confiar en la capacidad humana para inventar maquinaria en la que apoyarse. El capitalismo es un depredador oportunista al que no le preocupa el futuro. Esto va a seguir siendo así hasta que la presión evolutiva fuerce el cambio de modelo desde el egoísta al altruista. Cuando no haya más remedio que optimizar al máximo los recursos, los individuos tenderán a formar organizaciones cooperativas como hicieron las bacterias cuando evolucionaron de colonias a tejidos. Esa necesidad vendrá canalizada a través de unidades de selección genética que son pautas informadas de flujo termodinámico que fuerzan cambios significativos en las poblaciones. En ese mensaje va inscrito el agotamiento de recursos, la dificultad de subsistencia, el anhelo de comodidad, la desesperación y el vislumbre de soluciones. Cuando el acúmulo de información conduce a un callejón sin salida se activan las revoluciones.
CIRANO

1 comentario:

  1. Si mi querido amigo, el capitalismo es burdo porque ni tiene sentimientos ni siquiera tiene conocimiento. Su actuaciones funcionan por mimetismo y en verdad lo aprovechan todo de los que decimos trabajar por esfuerzo.Si continuamos así nos dejaran caer por el hueco del ascensor, mientras ellos se reirán con jocosidad.

    ResponderEliminar