ESPERANDO AL MOTORISTA



El: ¡Ay! ¡Ay! ¡Qué desgracia! ¡Carmen! ¡Carmen! ¿Dónde estás? ¡El caos vuelve a reinar! ¡Qué desgracia! ¿Pero por qué no contestas? Cada vez está más sorda ¡Carmeeen!
Ella: ¿Qué pasa? ¿A qué vienen esos gritos? ¿Estás bien?
El: Estoy que me muero
Ella: ¿Te has tomado las pastillas? Te noto muy agitado. Habrá que llamar al médico.
El: Y la niña, ¿Dónde está la niña?
Ella: No estoy de riña. ¡Ah! ¡La niña! Se te olvidan las cosas. ¿No te acuerdas que estuvieron ayer para despedirse? Se han ido a pasar las Navidades a Marbella. Ya sabes que los amigos de Cristóbal se reúnen allí todos los años. Lo pasan muy bien y aprovechan para los negocios.
El: ¡Lo que nos ha caído sí que es un negocio! Con lo que me gustan las Navidades en familia. Habrá que decirles que vengan.
Ella: ¡Cómo van a venir si lo tienen todo organizado! Seguro que cogen el Azor y se llegan a Mallorca. Tranquilízate. ¿Qué es lo que te pasa?
El: Lo he oído por la Pirenaica.
Ella: ¿Qué has estado escuchando la Pirenaica? ¿No sabes que son comunistas y masones?
El: Sí, pero es la única manera que tengo de enterarme de las noticias. Nadie me dice la verdad. Mira la hora que es y todavía no ha llegado ningún motorista.
Ella: ¿Un motorista? ¿Hay alguna sentencia pendiente?
El: Menuda sentencia. Estamos perdidos. Se lo han cargado y está en el colegio de los jesuitas.
Ella: Que se lo han cargado los jesuitas ¿A quién?
El: A Luis. Le han puesto una bomba en Claudio Coello.
Ella: ¿Quién es Claudio Coello? ¿A qué se dedica?
El: Cada día estás más sorda. Te digo que a Luis le han puesto una bomba en el coche cuando iba por la calle de Claudio Coello y lo han mandado al patio del colegio de los jesuitas.
Ella: ¡Jesús! ¿Dices que lo han matado los jesuitas? ¿Será por apoyar al OPUS? A mí tampoco me hace mucha gracia esa gente, pero tanto como para matarlo. Esto no es la República.
El: No te enteras de nada. No digo que hayan sido los jesuitas.
Ella: Entonces ¿quién ha sido y por qué escuchas la radio enemiga? Seguramente lo dicen para desestabilizar.
El: Mira, ya está aquí el motorista. A ver que trae.
Ella: Yo voy a llamar a Carlos que ese no se atreve a mentirme, con lo zalamero que es.
El: (leyendo) Lo que me temía.
Ella: Tranquilízate. Eso ya no es Párkinson es el baile de San Vito.
El: ¡Qué me traigan el brazo de Santa Teresa! ¡Que me preparen tila, mucha tila! Me meto en la cama y no estoy para nadie. Que avisen a la guardia mora para que monte un retén a la puerta de mi cuarto. Hay que mandar el ejército a Las Vascongadas. Si yo estuviera bien esto lo arreglaba en dos días, como en Asturias. ¡Qué tiempos!
Ella: Pues es verdad. Me lo acaba de confirmar Carlos. ¡La pobre Carmen! dos de una tacada. ¡Qué sola se va a quedar! Le diré que venga a cenar en Nochebuena y a la niña habrá que decirle que se vuelvan. Con el buen tiempo que hace en Marbella. ¡Qué se la va a hacer!

CIRANO

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