CARROÑISMO OPORTUNISTA

                   



No quisiera ser más crítico de lo que soy, pero algunas cosas que leo, veo o escucho me parecen dignas de ser enviadas a la papelera digital (empujada con el índice)   más que dedicarle tiempo y esfuerzo mental. Bien es verdad que son tantas, que no tendría ni tiempo ni espacio para ocuparme de ellas. Pero por eso de la coherencia, lo que corresponde al pensamiento o mejor al conocimiento, me produce ardores cuando se utilizan de forma carroñera.
Todo surge al respecto de un articulo de Paul Krugman aparecido en el País, La Desigualdad es un Lastre, que me ha provocado una especie de inquietud en dos sentidos, por un lado creí reconocer un análisis materialista del tema y una utilización ajustada de la   filosofía del materialismo dialéctico. El plantearnos ahora que las diferencias de clases deben ser ajustadas porque es la única forma de que se resuelva la crisis económica, es algo ya analizado por todos los pensadores materialistas, comentado en multitud de tratados de economía  y  denostado por los amigos de filosofías baratas, que dedican sus esfuerzos en luchar  contra  el materialismo histórico.
Con cierta tibieza el señor Krugman plantea (perdón por el atrevimiento) la necesidad de de no machacar las clases más sufridas, no porque puedan sufrir si no porque son útiles para recuperar la economía de mercado neoliberal.
Incluso si les damos de comer un suplemento proteico pudiera ser que nos fueran útiles en un futuro, y que se agregarían en una clase social más avanzada, algo que podría ser de gran valor para gestionar fortunas propias y ajenas.
Ya el sociólogo Richard Sennett planteaba en su libro LA CORROSIÓN DEL CARÁCTER, un estudio sobre la evolución social de varias profesiones en los EEUU, a especie de estudio de cohortes donde se explicaba los sufrimientos de clases de los marginados sociales y sus graves contradicciones, y como mejoraban conforme su situación económica y social mejoraba.
Con todo esto conseguimos tirar de las clases sociales más sufridas hacia arriba, lo cual aumentaría la nómina de consumidores y el mercado de consumo, pero ¿para esto se necesita tanto esfuerzo mental y tanta crítica contra el marxismo?  Esa crítica aplicada no ya a la Dialéctica, sino a ejemplos de la aplicación práctica (Cuba, Rusia...) y de hechos concretos, aceptadas como normal por los sesudos politólogos y filósofos neoliberales, corre con gran satisfacción en los mentideros de tertulias habituales. Siempre me pareció penoso, y siempre deseé encontrar explicaciones sabias que me ayudaran a superar esa parte del materialismo que precisa evolución para superar las contradicciones (Materialismo Dinámico)

INDALESIO Agosto 2014    


3 comentarios:

  1. ¿Mira que si El Garrotín a pesar de su lema tan provocador es una antigualla? ¿Mira que si definitivamente se le ha cerrado la puerta a la ideología de izquierdas? Porque la de derechas funciona, aparte del pragmatismo al que todos juegan. ¿Acabará moviendo al mundo la ambición en lugar del pensamiento? (La ambición es una pulsión animal, el pensamiento es fruto de la inteligencia humana).
    Lo que se debate es posibilismo o utopía, entendiendo por posibilismo pragmatismo o entreguismo y por utopía ilustración y combate. Podemos dice que aspira al poder porque desde el poder es desde donde se puede cambiar la realidad, cuando de lo que se trata es de que hay que cambiar la realidad para que otros ciudadanos (Podemos) puedan ocupar el poder. Para camuflarse de burgués y destruir la burguesía, tienes que ser burgués porque si no te pasa como al lobo que se unta la pata de harina y al final acaba en el fondo del río. Los que no son burgueses tienen que cazar los cabritillos a campo abierto, donde es probable que te de un tiro el guarda de la finca. La burguesía no hay que destruirla por la sencilla razón de que no se puede, hay que utilizarla, como hicieron Tony Blair y Felipe González, para ganar dinero de manera lícita o ilícita (da igual el color del gato, lo que hace falta es que cace ratones y los ratones del sevillano fuimos nosotros).
    Lo que prima en democracia es el número como pasaba en los ejércitos de la antigüedad (solo en la leyenda vence el minoritario). Para aglutinar el voto se necesitan idea vulgares, simples y sencillas que puedan ser comprendidas y asumidas por la mayoría que en materia intelectual es lo que es. Así que al pueblo hay que decirle lo que quiere oír porque lo de sangre, sudor y lágrimas está demasiado anticuado. La táctica política consiste en conocer qué es lo que le gusta a la mayor cantidad de votantes.
    Los que hablamos por hablar en la barra del bar olvidamos que detrás de cada modelo político hay un soporte económico. Aunque quién defiende a quién, el político al banquero o viceversa, no parecía claro en algunos casos (quienes derribaron la aristocracia en Francia no estaban subvencionados pero los que asesinaron a Salvador Allende en Chile si), en la actualidad se sabe que el capitalismo tiene en su nómina a políticos de derecha; a socialdemócratas con sueldo reducido; y a aspirantes de izquierda que quieren y no pueden. El izquierdismo es una enfermedad infantil de casi todo y no solo del comunismo como escribió Lenin.

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  2. Estando en relativo acuerdo con Indalesio, ya que sobre el asunto me pronuncié en su día, le digo a Juan Patrás que es osado hablar de economía sin saber, pero eso lo hacemos todos. Mi opinión, no necesariamente acertada ni lo contrario, es que la cuerda se rompe por la parte más débil y en el sistema capitalista las parte más débil siempre ha sido el trabajador. Por eso en cuanto flaquea el sistema, el sacrificio se le va a exigir a quien no controla los medios económicos, al dependiente. El día que no pase eso sin que se hunda el mundo se habrá alcanzado el tan soñado Estado Social, cosa tan improbable como que un camello se pinte los labios.

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  3. El articulo solo pretende avisar de que los popes del capitalismo decidieron que había que dar algo de dinero a los ciudadanos, solo algunos, para que pudieran comprar, consumir o hipotecarse, porque sino se puede volver contra ellos y no tengan donde emplear. Es cierto que algunos principios básicos, la lucha de clase ha cambiado y ahora tiene otras connotaciones, aunque continúe siendo una lucha de clases. La concentración del poder sigue siendo un elemento fundamental para sacar provecho, así que los marranos empujan para poder comer y desplazar a los de la primera fila del comedero. El estado del bienestar ha desaparecido, ahora cada ciudadanos tendrá que buscarse las habichuelas, y costearlo. Cosas aun tendremos que ver
    como por ejemplo como se fuerza la resistencia de los mas necesitados para que sean clase trabajadora bien preparada y útiles para exprimirlos. Así podríamos continuar y seguro que jugaríamos al izquierdismo, pero lo que real mente es Dialéctica, quizás sin mucho peso, pero si con muchos deseos de que esto cambie. Creo decir.

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