La
estrechez de miras de los conservadores que continúan usando el
insulto y la des calificación para tratar a los representantes de
los votantes de izquierda, no deja de ser vil y rastrera, y por
contra no miran lo que ocurre en el interior de su partido, llenos de
corrupción y de engaño. Pero así parece debe ser, la política de
un país que no ha vivido la revolución burguesa, llenos de
contradicciones y de gestos políticos de baja calidad y pésima
vergüenza. En el fiel de la balanza se encuentran los socialistas
que como siempre se encuentran atentos hacia donde tienen que
dirigirse y con quien bailar esa especial conga. Posiblemente se
saben importante para desequilibrar el panorama electoral y
gestionar un nuevo mapa donde conseguir el poder político.
El
eje sobre lo que gravita los movimientos de los socialistas son las
actitudes social-demócratas que con sutileza oscilan entre reformas
y defensas sociales, con unas pinceladas de participación ciudadana
y defensa del ecologismo. Por contra los socialistas revolucionarios
actuales defienden los criterios republicanos, la defensa de los
necesitados con salarios básicos generalizados, uso de los recursos
para mejorar las necesidades sociales, y un largo etcetera que
consolide los posicionamientos colectivos. Según nos han hecho ver
el propio partido, las tendencias están divididas al 50% y unos
admitirán permitir que los conservadores gobiernen, y otros buscaran
alianzas para desde la pluralidad conseguir el acceso al poder, ambas
actitudes se juegan mucho y existen demasiados intereses para no
haber una lucha fratricida.
Una
de las actitudes que deberían tener ambas posiciones socialistas, es
“ si algo te va bien, cámbialo para encontrar algo mejor”
actitud que debería ser más propia de los marxistas, que al
revisar por sistema lo que parece estable y no someterlo a revisión
con una antítesis debería ser propia de un planteamiento social
liberal.
INDALESIO
Junio 2017

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