EL SILENCIO DE LOS CORDEROS




Cuando le damos una patada a un cordero, ¿protesta?. Y cuando le quitamos su comida, ¿protestara? Pues lo normal es que si, incluso te envestirá con tono subido de cabreo y se le agriará la carne y nos sabrá mal. Entonces porque los humanos que sabemos más de derechos, no protestamos.
Lo aplicaré a la sanidad. Veamos, tres niveles por orden de interés e importancia.
Los pacientes que acuden a los servicios sanitarios porque tiene alguna dolencia o bien están asustados porque pueden tenerla. Seguro que han notado que desde hace unos dos años tienen que esperar más para ser visto y asistido. Que la calidad asistencial ha bajado y los recursos utilizados son más selectivos, por ejemplo si les duele las rodillas y te han comentado lo de la Prótesis, pues el especialista te dice que vuelvas el año próximo perdiendo doce kilos. Pero si tu tienes un horizonte de vida de diez años y esperas uno para la indicación quirúrgica y dos más para que la lista de espera sea benigna contigo, pues te están hurtando calidad de vida, que multiplica por dos los tiempos. Y tu mientras calla como un cordero, y eso que es un derecho constitucional, el derecho a la salud.
Segundo nivel, los profesionales del tema. La mayoría con productividad, es decir que si eres un buen chico y cumples los ordenamientos del contrato de Gestión Clínica pues recibirás un suculento bocado de varios miles de euros. Pero tienes que cumplir los preceptos, defender los criterios de los intereses de la empresa, recetar poco o nada, indicar menos recursos diagnósticos e indicar o ingresar menos pacientes para su tratamiento oportuno. ¿Y esta patada en la dignidad tiene respuesta? Pues demasiado escasa, algunos nos dejamos llevar por el saber hacer las cosas bien, pero una gran mayoría están contaminados y se pliegan a los deseos de la empresa. Y el primer día que lo haces, estas perdido, ya eres un ilota para toda la vida. Te quitan un trozo del sueldo, te quitan la paga extraordinaria y un largo sin fin de derechos conseguidos en negociación colectiva, compensatoria a cambio de otras prestaciones anteriores por tu parte.
El último nivel es el de los profesionales del poder administrativo. Con diversos y amplísimos escalones,de una administración pesada, no solo por lo estúpido de sus consignas, sino por la cantidad tan enorme de gestores y administrando que por demás solo conocen el funcionamiento de la administración, pero nada de un centro de salud o un Hospital.
El mantener esta burocracia inútil, que solo defiende criterios de eficiencia lastra una sanidad que fue puntera en nuestro acrisolado país. Eso si, serán felicitados anualmente y recompensados por hurtar al pueblo andaluz los dos mil millones de euros que se utilizan para tapar las necesidades espurias de la Junta.
Bueno ya que todos estamos avisados, solo existe una solución, devolver lo que nos han hurtado y abrir un gran debate para que se definan cuales son los margenes y los proyectos para la nueva y renovada sanidad andaluza.
Así volverán los corderos a estar en silencio, pero por aburrimiento, no por idiocia.


INDALESIO Febrero 2015   

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